Este martes 5 de agosto, los trabajadores autoconvocados del Hospital Central realizan un paro y una movilización para exigir mejoras en el sistema de salud pública y denunciar despidos y precarización laboral. La medida incluyó una asamblea matutina y una marcha de antorchas convocada para la tarde en la explanada del nosocomio.
El conflicto, que se extiende desde hace semanas, se intensificó tras el despido del licenciado César Castillo, profesional de hemoterapia, cuya cesantía es atribuida por los trabajadores a su participación en protestas anteriores. El personal reclama su reincorporación y alerta sobre presiones y amenazas contra quienes participan en los reclamos.

Entre las demandas principales están la recomposición salarial, el pase a planta permanente del personal precarizado, el reconocimiento de las áreas críticas, el pago de plus por nocturnidad y recargos, y la implementación del régimen laboral especial para licenciados en enfermería. Además, exigen jornadas laborales reducidas para quienes trabajan en áreas críticas, concursos para cargos jerárquicos y el cese de la violencia y persecución laboral dentro del hospital.
Los trabajadores remarcan que la protesta no solo apunta al caso de Castillo, sino que busca visibilizar la situación general de precariedad y bajos salarios que afecta a quienes sostienen la salud pública. La movilización también se enmarca en un contexto nacional de medidas similares en otros centros de salud, como el Hospital Garrahan en Buenos Aires, donde se reportaron denuncias parecidas.

El sector pide al gobierno provincial que destine el presupuesto necesario para garantizar servicios de salud esenciales y mejorar las condiciones laborales del personal.
