La industria vitivinícola argentina atraviesa un momento crítico. La combinación de menor consumo interno, acumulación de stock y presión financiera está afectando tanto a productores como a bodegas. Esta situación obliga al sector a replantear estrategias de producción y comercialización para mantener la rentabilidad.
El consumo de vinos se encuentra en baja, sobre todo en vinos blancos, mientras que los tintos también registran una caída. Las exportaciones muestran un panorama similar: los vinos a granel y los tintos sufren retrocesos, aunque los blancos logran una leve recuperación que amortigua parcialmente la caída total.

Precios y rendimientos
Vino blanco genérico: $280-$300/litro
Vino tinto: $370-$400/litro
Para cubrir costos, los productores necesitan rendimientos altos, que la mayoría no alcanza.
Variedades como Malbec y Bonarda muestran rendimientos promedio muy por debajo de lo requerido para mantener la rentabilidad.
Los expertos del sector destacan que esta situación obliga a repensar los costos y la eficiencia productiva. Algunas opciones incluyen reducir la superficie de viñedos menos rentables o ajustar unidades productivas para mejorar rendimientos por hectárea.
Proyecciones de la vendimia 2026
Los primeros relevamientos indican que Mendoza podría registrar una caída del 7-8% en la producción respecto al año pasado. Las estimaciones combinan observaciones de campo y mediciones técnicas de parcelas distribuidas por toda la provincia, y los ajustes de enero serán clave para definir los números finales.
Bodegas bajo presión
Algunas bodegas recurrieron a concurso preventivo de acreedores para reorganizar sus deudas y mantener operaciones, mientras que otras negocian con proveedores para regularizar pagos y normalizar balances. Hay casos de empresas que ya lograron regularizar más del 60% de cheques rechazados gracias a la entrada de nuevos socios y a procesos de cogestión.
