El Servicio Penitenciario de Mendoza atraviesa horas de profunda conmoción por la muerte de Pablo Antonio Rivero Ríos, el jefe de la Alcaidía de Alojamiento Transitorio de Tunuyán, ocurrido en medio de un operativo que se activó por la fuga de dos presos.
Rivero tenía 43 años y se desempeñaba al frente de la dependencia desde noviembre de 2025. Oriundo de San Rafael, había ingresado a la institución en 2004, acumulando 21 años de trayectoria dentro del sistema penitenciario.
A lo largo de su carrera cumplió funciones principalmente en la zona Sur de la provincia, desempeñándose en áreas como Seguridad Externa, Seguridad Interna, Unidad de Seguridad y Traslado, y Conserjería. También prestó servicio en los complejos penitenciarios de Boulogne Sur Mer y San Felipe.
En 2024 había sido ascendido a la jerarquía de alcaide, consolidando una carrera marcada por la formación y el compromiso profesional. Contaba con el título de Técnico Universitario en Seguridad Pública y un bachillerato con orientación en Seguridad.
Papá de cuatro hijos y casado con una policía
Rivero era padre de cuatro hijos y estaba casado con una agente que actualmente cumple funciones en la Farmacia Central, Sección de Depósitos Sanitarios del Complejo de Alojamiento de la Zona Sur.
Provenía además de una familia estrechamente ligada a las fuerzas de seguridad: era hijo del comisario Juan Antonio Rivero, quien se desempeña en la sede del Instituto de Seguridad Pública de San Rafael.
La noticia generó pesar entre compañeros y autoridades, que destacaron su vocación de servicio y su recorrido dentro de la institución.



