En el marco de las celebraciones de fin de año, la Ciudad de Mendoza reforzó los operativos de inspección y control destinados a prevenir la venta y el uso de pirotecnia, una práctica prohibida por ordenanza en el ámbito de la capital mendocina debido a los riesgos que implica para la salud y la seguridad de la población.
Como resultado de estas acciones, ya se secuestraron más de 4.500 unidades de pirotecnia, una cifra que surge de los procedimientos realizados en distintos puntos del departamento y que refleja la intensificación de los controles durante esta época del año.
Los operativos se concentraron principalmente en acciones contra la venta ambulante, donde se decomisaron cañitas voladoras, bengalas, morteros, petardos, tortas luminosas, baterías y fósforos petardos, entre otros elementos. Este viernes al mediodía, personal de la División Explosivos de la Policía de Mendoza retiró el material secuestrado para avanzar con su destrucción, conforme a los protocolos establecidos.
Desde el municipio se reiteró la importancia de desalentar este tipo de prácticas por el impacto negativo de la pirotecnia, especialmente en personas con discapacidad, personas con trastornos del espectro autista, sensibilidad auditiva, así como también en adultos mayores, bebés y animales, que se ven directamente afectados por el ruido excesivo.

En ese contexto, se recuerda que los vecinos cuentan con canales habilitados para realizar denuncias ante la venta de pirotecnia. Las comunicaciones pueden realizarse a través del 147 o mediante el chatbot municipal, disponible por WhatsApp en el 261 468-4551, lo que permite una intervención más rápida ante estas situaciones.
La normativa vigente en la Ciudad de Mendoza establece la prohibición total de la venta y el uso de pirotecnia. Ante el incumplimiento, la autoridad municipal puede disponer el decomiso inmediato de los elementos, considerándose la infracción como grave.
Además, la ordenanza contempla un régimen de sanciones económicas que varía según la gravedad del hecho, con multas que pueden alcanzar las 5.000 UTM. Los casos detectados son elevados al Jurado Vecinal, que analiza cada situación y determina las sanciones correspondientes.
Según lo informado por la comuna, los controles continuarán durante las celebraciones de Año Nuevo, con el objetivo de prevenir incidentes y promover festejos más seguros, responsables e inclusivos en la capital mendocina.


