La Justicia deberá resolver en los próximos días el pedido de prisión domiciliaria presentado por Paulo Federico Molina, el único detenido por el violento robo agravado ocurrido el pasado 11 de mayo en una vivienda de Luján de Cuyo, donde una banda de falsos policías sorprendió y redujo a una familia durante la madrugada.
El acusado, de 44 años, permanece alojado en la cárcel de San Felipe e imputado por robo agravado por el uso de arma, por escalamiento y por ser cometido en poblado y en banda, además de resistencia a la autoridad y encubrimiento simple. Aunque la Fiscalía ya solicitó que continúe detenido con prisión preventiva, la defensa pidió que pueda cumplir la medida en su domicilio.

Según el planteo realizado ante la Justicia, Molina convivía con su hermana y con su padre, un hombre que se encuentra postrado y necesita asistencia permanente. La defensa sostiene que la situación familiar se complica debido a que la mujer trabaja gran parte del día fuera de la vivienda.
La investigación señala que durante la madrugada del hecho al menos cuatro delincuentes ingresaron a una casa ubicada en la zona de Vertientes del Pedemonte. Los asaltantes vestían uniformes policiales, utilizaban chalecos similares a los de una fuerza de seguridad y portaban armas largas. Tras reducir a las víctimas mediante amenazas y golpes, escaparon con dinero en efectivo, dólares, joyas y teléfonos celulares.
Luego del asalto, los sospechosos huyeron en un Toyota Yaris que tenía pedido de secuestro por robo. La fuga derivó en una intensa persecución policial que finalizó en Godoy Cruz, donde el vehículo fue abandonado y Molina resultó detenido.
Mientras la jueza interviniente define si concede o no la prisión domiciliaria, la causa continúa abierta y los investigadores mantienen la búsqueda de otros dos sospechosos que ya fueron identificados dentro del expediente.



