Lo que comenzó con la desaparición de un teléfono celular utilizado como prueba en una causa judicial terminó destapando una serie de robos cometidos dentro del Polo Judicial Penal de Mendoza. La investigación concluyó con la condena de Walter Morán, un empleado de limpieza que admitió haberse apoderado de bienes secuestrados por la Justicia.
El hombre, de 38 años, fue sentenciado a 4 años de prisión efectiva luego de reconocer que entre abril y diciembre de 2024 sustrajo 22 celulares y cerca de $196.000 en efectivo que se encontraban resguardados en oficinas de la Unidad Fiscal de Robos y Hurtos.
La pesquisa logró reconstruir la maniobra a partir de distintos elementos de prueba. Entre ellos, las pericias tecnológicas permitieron detectar que varios de los teléfonos volvieron a utilizarse tras su desaparición. Algunos incluso estaban asociados a cuentas y registros vinculados al propio acusado.

Además, durante los allanamientos realizados tras la detención se recuperaron varios de los dispositivos denunciados como robados. A esto se sumaron registros de cámaras de seguridad y testimonios de personas que habían adquirido algunos de los teléfonos.
Con las pruebas reunidas por la fiscalía, Morán aceptó su responsabilidad en los hechos y fue condenado por múltiples casos de sustracción de elementos probatorios y un delito de hurto simple.



