El vocero presidencial Manuel Adorni está impulsando una serie de reformas que apuntan a redefinir la relación entre el Gobierno y los periodistas durante las conferencias semanales que se realizan en Casa Rosada. Una de las propuestas más destacadas es la instalación de un botón en el atril de las conferencias que permita al vocero mutear el micrófono de los periodistas, con el objetivo de controlar las intervenciones y evitar los cruces prolongados que, según él, afectan el desarrollo de las sesiones.
Esta iniciativa forma parte de un conjunto de cambios estructurales que el Gobierno busca implementar. A pesar de que Adorni insiste en que la administración promueve la libertad de expresión y no la censura, se ha manifestado insatisfecho con ciertos aspectos del formato actual de las ruedas de prensa. Entre sus principales preocupaciones, se encuentra el ruido ambiente durante las conferencias, por lo que ha solicitado a los periodistas que mantengan sus celulares en "modo silencioso" para evitar distracciones.

El vocero también está tomando inspiración de otros modelos internacionales, como el de la Casa Blanca durante la administración de Donald Trump, que incluyó a influencers, youtubers y personalidades de redes sociales en las ruedas de prensa. Adorni busca seguir una línea similar, como se vio recientemente con la acreditación de Mariano Pérez, un youtuber libertario que ha tenido acceso a diversas actividades oficiales.
Otro cambio importante que se evalúa es la restricción del acceso a Casa Rosada, limitándolo únicamente a periodistas que cuenten con una relación laboral formal con sus medios. De acuerdo con los colaboradores de Adorni, la intención de esta medida es mejorar las condiciones laborales de los periodistas, asegurándoles la cobertura de riesgos de trabajo.
Además, la administración está planteando un “código de vestimenta” que exige a los hombres usar saco y corbata en las conferencias, aunque no se ha definido aún un estándar para las mujeres.
Estas reformas, que entrarán en vigor a partir de marzo, buscan transformar las dinámicas de comunicación en Casa Rosada, aunque no están exentas de controversia.


