La muerte de Thiago Correa, el nene de 7 años que fue baleado por un policía en medio de un enfrentamiento con delincuentes en Ciudad Evita, reavivó con fuerza el debate por la inseguridad en la provincia de Buenos Aires, justo en un año electoral atravesado por la polarización política.
Desde la Casa Rosada, buscaron adjudicar la responsabilidad al gobernador Axel Kicillof, luego de que la expresidenta Cristina Kirchner confirmara su candidatura a diputada por la tercera sección electoral del conurbano bonaerense. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, afirmó: “Esto no casualmente sucedió en La Matanza, un territorio tierra de nadie. Un territorio de corrupción y violencia”, y salió a respaldar al policía involucrado, Facundo Aguilar Fajardo.
A la avanzada se sumó el diputado José Luis Espert, quien confirmó su candidatura por La Libertad Avanza y acusó al gobierno bonaerense de haber “entregado la provincia a los delincuentes”. Para Espert, la situación en Buenos Aires es una “crisis sin precedentes”, y prometió aplicar mano dura: “Para el delincuente, será cárcel y, si se resiste, bala. No más puerta giratoria”.

El gobierno bonaerense respondió con dureza. El ministro de Seguridad de la provincia, Javier Alonso, señaló que la Nación utiliza casos como el de Thiago para hacer campaña política. “Hay que terminar con el show mediático y con el carancheo de este gobierno nacional”, dijo en una entrevista con TN. Alonso también criticó a quienes, desde el oficialismo nacional, “buscan votos apropiándose del dolor de las víctimas”.
Según Alonso, la política de seguridad exige acciones concretas y no “frases marketineras”. En respuesta al discurso de mano dura, subrayó: “Hay que meter plata, no meter bala”. Además, detalló que los homicidios en la provincia bajaron un 13% interanual, al igual que los robos, y reclamó a la Nación por los fondos de Seguridad: “No hay helicópteros, no hay lanchas, no hay nada”.
Otro eje de conflicto fue el narcotráfico. Alonso afirmó que la droga es el “principal problema” en Buenos Aires y responsabilizó al gobierno nacional por no controlar la frontera norte, lo que permite que el narcotráfico “siga entrando como si nada”.
Mientras tanto, el gobernador Kicillof publicó un mensaje en redes donde calificó el hecho como “una tragedia irreparable que nos llena de dolor” y habló de un “tejido social profundamente golpeado”. Pidió a la Justicia que “esclarezca rápidamente los hechos, determine responsabilidades y aplique las sanciones que correspondan”.
Y concluyó: “No hay magia ni frases vacías que resuelvan problemas tan complejos. Solo queda trabajar con seriedad para proteger, integrar y brindar oportunidades a una sociedad cada vez más fracturada”.
