El Gobierno de Javier Milei encara esta semana un desafío financiero crucial: renovar $13,7 billones en deuda, de los cuales el 66% está en manos privadas, en un contexto de tensiones con los bancos y tras una nueva suba del dólar, que cerró en $1.335.
La licitación de deuda en pesos prevista para este martes será un termómetro clave para evaluar la estrategia de Luis Caputo, quien busca mantener el apretón monetario y evitar presión sobre el tipo de cambio antes de las elecciones legislativas. En la última colocación, el Tesoro apenas renovó el 60% de los vencimientos, dejando afuera unos $6 billones, a pesar de ofrecer tasas que duplican la inflación.

Desde julio, la política monetaria se endureció: se eliminaron las LEFI, el dólar subió 14% y el Tesoro elevó el costo de sus colocaciones, llevando la tasa efectiva mensual de las LECAP de 2,7% en junio a 3,9% en agosto, equivalente a un sobrecosto de 0,17% del PBI. Caputo implementó además subastas de emergencia, mayor intervención en futuros y suba de encajes bancarios al 50%, el nivel más alto en tres décadas, generando episodios de alta volatilidad en la tasa de caución, que superó el 140%.
Según fuentes oficiales, los bancos llegaron a “sobreintegrar” efectivo mínimo en $1,4 billones, lo que obligó al Banco Central a intervenir con pases para estabilizar las tasas.

El desafío se intensifica con el calendario electoral: entre septiembre y octubre, el Tesoro deberá enfrentar vencimientos por otros $42 billones, en su mayoría en manos privadas, antes de las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre y las nacionales del 26 de octubre.
Caputo defendió la política monetaria: “Nuestra reacción siempre iba a ser apretar la política monetaria. No vamos a arriesgar el esfuerzo que hicieron todos los argentinos”, afirmó, en referencia a la reciente derrota del oficialismo en el Congreso.
