El ministro de Economía, Luis Caputo, junto con el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, enfrentan un septiembre cargado de desafíos financieros, con vencimientos de deuda que superan los $24 billones solo este mes y otros $18 billones en octubre, en pleno tramo previo a las elecciones legislativas del 26 de octubre.
El cronograma del Ministerio de Economía indica que las licitaciones de septiembre se realizarán el miércoles 10 y el viernes 26, mientras que en octubre están previstas para los miércoles 15 y 29. Según los cálculos oficiales, la deuda a renovar en letras asciende a unos US$18.000 millones, de los cuales aproximadamente US$9.000 millones están en manos del sector público. La no renovación de estos títulos podría presionar la compra de divisas o forzar nuevas medidas de encaje en los bancos, ya elevados actualmente: el 53% de cada peso permanece inmovilizado mediante títulos diseñados por Economía.

El objetivo del Gobierno es evitar nuevas subas en las tasas de interés que superen el 75%, buscando cerrar septiembre y la primera quincena de octubre sin escaladas adicionales, y, de ser posible, aplicar algún ajuste simbólico a la baja que aporte a la campaña preelectoral. El equipo económico también espera que el IPC de septiembre, que se dará a conocer el 14 de octubre, muestre una baja significativa respecto a meses anteriores, aunque todavía por debajo del 1,5%.
Desde Hacienda y la Casa de Gobierno reconocen que las altas tasas de interés, que rondan el 200% en préstamos personales y tarjetas de crédito, no favorecen la popularidad del Ejecutivo, pero son consideradas necesarias para mantener controlado el dólar y la inflación hasta las elecciones.
Mientras tanto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) observa la evolución económica y política argentina, pero no intervendrá hasta después del 26 de octubre, consciente de que la continuidad del acuerdo de Facilidades Extendidas depende del resultado electoral y la estabilidad del Gobierno.
En este contexto, Caputo y Quirno deben diseñar una estrategia de licitaciones y manejo de deuda que permita sostener la gobernabilidad económica del país en semanas claves, equilibrando la política preelectoral con la estabilidad financiera.
