El Congreso inicia el período de sesiones extraordinarias convocado por el presidente Javier Milei, con la reforma laboral como el principal objetivo del Gobierno. El temario se extiende hasta el 27 de febrero y concentra la mayor expectativa en la Cámara alta, donde el oficialismo intenta destrabar el tratamiento del proyecto.
En el Senado, la iniciativa cuenta con dictamen de mayoría, pero aún no logra llegar al recinto. La jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, fija como fecha tentativa de sesión el 11 o 12 de febrero, mientras continúan las conversaciones con sectores de la oposición dialoguista para introducir cambios y asegurar los votos necesarios.

El oficialismo dispone de 21 senadores propios y necesita alcanzar los 37 votos para habilitar el debate. En ese esquema, la atención se centra en la UCR, el PRO y legisladores provinciales, que se convierten en árbitros del avance legislativo. Una fuerza del interior ya anticipa su acompañamiento, aunque el resultado final sigue abierto.
Las negociaciones se desarrollan en un contexto de tensión fiscal, con gobernadores atentos al impacto de las reformas sobre la coparticipación. Este escenario agrega resistencia política y obliga a la Casa Rosada a reforzar el diálogo para evitar un nuevo traspié parlamentario.
Además de la reforma laboral, el Congreso mantiene en carpeta otros proyectos relevantes, como cambios en la Ley de Glaciares, el acuerdo Mercosur-Unión Europea y designaciones diplomáticas. Sin embargo, el foco del período extraordinario permanece puesto en la iniciativa laboral, que el Gobierno considera clave para su programa económico.



