En un acto cargado de simbolismo político, realizado en la refinería de Puerto La Cruz, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó este domingo que la “diplomacia bolivariana” será el principal instrumento para encauzar el conflicto histórico con los Estados Unidos y evitar una nueva escalada de confrontación.
Se trató de su primera declaración pública de alto impacto desde que asumió el mando el 5 de enero, tras la denominada “Operación Resolución Absoluta”, que derivó en la salida forzada del país de Nicolás Maduro y marcó un punto de inflexión en la política venezolana.
Rodríguez, quien juró ante la Asamblea Nacional luego de que se declarara la falta absoluta del mandatario capturado, subrayó la necesidad de ejercer una “política con P mayúscula”, orientada a preservar la paz, contener la presión internacional y evitar nuevas agresiones militares.
“Vamos cara a cara con el Gobierno de Estados Unidos para garantizar la paz”, sostuvo ante trabajadores petroleros, en un discurso que combinó retórica soberanista con una apertura pragmática hacia la administración de Donald Trump.

Crónica de una transición forzada
La situación actual de Venezuela es el resultado de un enero vertiginoso que alteró el mapa geopolítico de la región:
- 3 de enero de 2026: Fuerzas especiales de Estados Unidos (Delta Force) ejecutaron la operación de extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores desde Caracas hacia Nueva York, en una acción que incluyó bombardeos estratégicos sobre bases militares de Miranda y La Guaira.
- 5 de enero de 2026: Delcy Rodríguez asumió la presidencia interina, con el respaldo de la cúpula militar y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), con el objetivo de dar continuidad al proyecto bolivariano en ausencia de su líder.
- En paralelo, el ex mandatario permanece detenido en una prisión federal de Brooklyn, procesado por cargos de narcotráfico y tráfico de armas, con una primera audiencia judicial prevista para el 17 de marzo.
Reapertura de canales diplomáticos
Pese a la condena inicial al “ataque imperialista”, el gobierno de Rodríguez comenzó a dar señales concretas de distensión. Caracas y Washington avanzan en un proceso exploratorio para la reapertura de embajadas, cerradas desde 2019, en un movimiento que podría redefinir el vínculo bilateral.
Desde Estados Unidos, el alivio de sanciones y la liberación de ingresos por la venta de crudo quedaron condicionados al cumplimiento de exigencias de liberalización política, lo que abre un nuevo frente de negociación internacional.
En ese marco, la presidenta encargada llamó a los sectores opositores a resolver sus diferencias sin tutela externa: “Basta de órdenes de Washington sobre políticos en Venezuela”.


