En la Casa Rosada no creen que la marcha de este miércoles frente al Congreso sea el mayor problema para el oficialismo. Aun con miles de estudiantes y gremios en la calle, en el Gobierno entienden que la protesta está “partidizada” y que eso le resta fuerza.
La preocupación, pasa por el recinto. Diputados volverá a discutir los vetos de Javier Milei a la suba de fondos para el Hospital Garrahan y para las universidades, y allí el oficialismo no confía en salir bien parado.

El Presidente intentó en los últimos días dar señales de apertura: habilitó recursos para algunas provincias, moderó el discurso y anunció aumentos en áreas sociales en el Presupuesto 2026. Aun así, en el propio oficialismo admiten que esas medidas llegan tarde y no alcanzarán para evitar un revés.
Mientras tanto, el ala política del mileísmo desplegó una fuerte campaña en redes para denunciar supuestas presiones de docentes a estudiantes para sumarse a la movilización. El propio Milei replicó esos mensajes desde Paraguay, donde participa de la cumbre conservadora CPAC.
Más allá de lo que ocurra en la calle, el Gobierno teme que una derrota legislativa se traduzca en un golpe a los mercados, con suba del riesgo país y caída de los bonos. Un costo que, admiten, sería inmediato.



