La gestión de Javier Milei enfrenta un escenario complejo tras el escándalo de los audios de Diego Spagnuolo, exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS). Según la encuesta, realizada entre el 22 y el 25 de agosto, un 53,2% de los consultados califica la gestión como negativa, con un 35,6% que lo hace de manera muy negativa.
En cuanto a sus atributos personales, el 51,5% desconfía de la capacidad de Milei para gobernar, el 50,8% cuestiona su credibilidad y apenas un 19,8% lo considera empático. El impacto se refleja con mayor fuerza en el valor de la honestidad presidencial: solo un 35,1% confía en ella, contra un 50,8% que la rechaza.

El foco en Karina Milei
El dato más sensible del sondeo apunta a la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei. Un 53,3% de los encuestados cree que podría estar involucrada en el cobro de coimas, mientras que solo un 15,4% lo descarta. Este resultado erosiona la narrativa oficialista basada en el liderazgo compartido de los hermanos Milei y abre un frente de desgaste en el círculo íntimo presidencial.

Conocimiento y responsabilidades
El caso Spagnuolo tiene un alto nivel de conocimiento público: un 27,7% está muy informado y un 51,5% algo informado. Al asignar responsabilidades, un 41,3% apunta a empresarios y proveedores, pero también aparecen mencionados el propio Presidente (19,7%), su hermana Karina (22,3%) y los funcionarios de ANDIS (29,3%).
Efecto en la intención de voto
Entre quienes apoyaron a La Libertad Avanza en el balotaje de 2023, un 64,7% afirma que seguirá votando al oficialismo, pero un 12,1% admite que cambiará su voto hacia la oposición y un 23,2% aún no lo definió. En un escenario de márgenes electorales estrechos, estos porcentajes adquieren peso crítico de cara a la elección en Buenos Aires y las nacionales de octubre.

La encuesta confirma que Milei aún conserva un núcleo duro de apoyo, pero el escándalo de corrupción abrió dudas sobre la transparencia del Gobierno y debilitó a su entorno más cercano. Con la imagen presidencial en tensión y la figura de Karina Milei bajo sospecha, el oficialismo enfrenta un desafío político que puede condicionar la segunda etapa de la gestión libertaria.
