La reciente renuncia de Diego Silvestre, tras dar positivo en un control de alcoholemia, volvió a poner en discusión cuál debe ser la responsabilidad política de los funcionarios públicos involucrados en este tipo de hechos.
Si bien conducir bajo los efectos del alcohol constituye una infracción a la Ley de Tránsito, cada episodio protagonizado por dirigentes o funcionarios reabre un interrogante que divide opiniones: ¿un resultado positivo en un test de alcoholemia debe derivar automáticamente en la renuncia al cargo?
En Mendoza, la respuesta no siempre ha sido la misma.
Diego Silvestre: el caso más reciente
Silvestre había sido designado días atrás como consejero titular del Consejo de Minería de Mendoza, en representación del Colegio de Abogados, y además se desempeñaba como coordinador del Equipo Técnico Interdisciplinario (ETI) de San Rafael.
Durante un control vial, el funcionario registró 2,26 gramos de alcohol por litro de sangre, una cifra que supera ampliamente el límite permitido por la legislación provincial. Además, los agentes constataron que circulaba sin licencia de conducir, sin seguro obligatorio y sin la documentación del vehículo.

Tras conocerse el hecho, presentó su renuncia a ambos cargos.
Desde el Gobierno provincial, encabezado por Alfredo Cornejo y la vicegobernadora Hebe Casado, sostienen como criterio político que los funcionarios que incurran en este tipo de conductas deben dejar sus funciones.
Jorge Teves: un caso que tuvo fuerte impacto político
Uno de los antecedentes de mayor repercusión fue el de Jorge Teves, quien presidía el Ente de la Movilidad Provincial (EMOP).
En enero de 2025 dio positivo en un control de alcoholemia mientras conducía un vehículo oficial. El episodio generó una fuerte controversia debido a que el organismo que encabezaba tiene entre sus funciones la regulación y el control del transporte.
Aunque inicialmente pidió disculpas públicas y anunció que asumiría las consecuencias, meses más tarde presentó su renuncia, que fue aceptada por el Ejecutivo provincial.

Gustavo Villegas también dejó su cargo
Otro caso ocurrió a comienzos de 2026, cuando Gustavo Villegas, consejero del río Atuel en el Departamento General de Irrigación (DGI), renunció luego de haber sido detectado conduciendo con alcohol en sangre.
En ese momento, la vicegobernadora Hebe Casado sostuvo que el Gobierno mantenía el mismo criterio para todos los funcionarios, aunque lamentó la salida del dirigente al destacar su desempeño en la función pública.

Los casos que no terminaron en renuncias
No todos los episodios tuvieron el mismo desenlace.
El concejal radical de Guaymallén, Miqueas Burgoa, también fue protagonista de un control positivo de alcoholemia. Sin embargo, el hecho no derivó en su renuncia y continuó ejerciendo su banca, aunque recibió cuestionamientos tanto de la oposición como de sectores del oficialismo.
Una situación similar atravesó el concejal libertario de San Rafael, Martín Antolín, quien en noviembre de 2025 registró 1,15 gramos de alcohol por litro de sangre durante un control realizado en la Ciudad de Mendoza.
El caso generó repercusiones políticas e incluso un pedido de expulsión impulsado por el radicalismo en el Concejo Deliberante de San Rafael. No obstante, la iniciativa fue archivada y el edil permaneció en funciones.
Un debate que sigue abierto
Los distintos antecedentes muestran que no existe un criterio uniforme respecto de las consecuencias políticas de este tipo de episodios.
Mientras algunos funcionarios optaron por renunciar inmediatamente o lo hicieron tras la presión pública, otros continuaron en sus cargos pese a las críticas.
En paralelo, Mendoza mantiene una política de endurecimiento de los controles de alcoholemia y de las sanciones para quienes conducen bajo los efectos del alcohol. Sin embargo, cuando los involucrados son funcionarios públicos, el debate trasciende la infracción vial y vuelve a centrarse en la responsabilidad institucional, la ejemplaridad en el ejercicio de la función pública y los estándares éticos que se esperan de quienes ocupan cargos de representación.
Fuente: MDZ online

