Mientras el Congreso oficializaba una reestructuración salarial que llevó las dietas de los senadores nacionales por encima de los 9,5 millones de pesos brutos, dos legisladores por Mendoza decidieron no seguir esa línea. Los radicales Rodolfo Suarez y Mariana Juri presentaron una nota formal ante la presidenta del Senado, Victoria Villarruel, para dejar constancia de que no percibirán el aumento aprobado a principios de junio.
La decisión se da luego del Decreto 0344/25, emitido el 4 de junio, que aplicó un reajuste del 4% trimestral sobre los haberes legislativos, atado a las negociaciones salariales de los empleados del Congreso. Ese mecanismo fue aprobado en abril de 2023 y dejó atrás el esquema anterior, fijando así una fórmula automática de actualización.
Con esta última suba, el salario bruto de un senador nacional pasó de aproximadamente $9.140.000 a $9.504.160, un salto de más de $360.000 en relación con abril. Ese mismo mes había concluido el congelamiento de dietas que regía desde hacía más de un año, en medio de un fuerte debate público por el gasto del Congreso.

Suarez y Juri hicieron uso del artículo 3° del decreto para rechazar expresamente el incremento, desmarcándose así de la mayoría de sus colegas. En el comunicado enviado a Villarruel expresaron su voluntad de que no se les aplique el reajuste en sus liquidaciones mensuales.
Por ahora, la tercera senadora mendocina, Anabel Fernández Sagasti, de Unión por la Patria (UP), no se expresó públicamente sobre el tema. En otras ocasiones había señalado que donaba su dieta, aunque no está claro si mantendrá esa práctica ni si también renunciará al nuevo aumento.
La decisión de los senadores mendocinos se da en un contexto de ajuste económico nacional, donde el debate por la reducción del gasto político sigue generando divisiones. En ese marco, algunos legisladores buscan diferenciarse del resto marcando una postura de austeridad frente a las críticas sociales por los privilegios de la clase dirigente.

