Buenos Aires se encamina este domingo a una contienda electoral decisiva y caliente. Con más de 13 millones de ciudadanos habilitados para votar, el distrito definirá buena parte del equilibrio del poder legislativo provincial y marcará, una vez más, el pulso de la política nacional.
Mientras la Justicia Electoral afina los detalles del operativo, desde la distribución de miles de urnas hasta la seguridad a cargo de fuerzas federales y provinciales, el clima de campaña se recalentó en la recta final con el cruce entre libertarios y kirchneristas, que se disputan con dureza el voto en el conurbano bonaerense.
Un bastión clave
El kirchnerismo busca conservar su histórico predominio en la provincia, apelando a la militancia y a un electorado que aún le responde en los barrios populares. Los libertarios, en tanto, intentan consolidar su crecimiento con un discurso de ruptura frente a “la vieja política”, apuntando sobre todo a los jóvenes y a sectores desencantados con la gestión actual.
Los cierres de campaña reflejaron esa tensión: desde el oficialismo provincial advirtieron que está en juego la defensa de derechos conquistados, mientras que los libertarios plantearon que el domingo puede ser el inicio de un cambio profundo en la representación legislativa.
Más allá de las promesas y las chicanas, este domingo no solo estarán en juego bancas en diputados y senadores. Lo que ocurrirá en Buenos Aires marcará la temperatura del escenario nacional y proyectará la pelea entre kirchneristas y libertarios hacia los próximos meses de este 2025.



