El pedido de sesión especial impulsado por bloques opositores en la Cámara de Diputados para el próximo martes enfrenta serias dificultades para reunir el quórum necesario. A pesar de que la convocatoria cuenta con un número importante de firmas, las ausencias estratégicas y las divisiones internas en algunos espacios ponen en duda su viabilidad.
La sesión fue solicitada para tratar temas sensibles como el escándalo de la criptoestafa conocida como “Libragate”, la situación de los jubilados y la prórroga de la moratoria previsional. Sin embargo, para habilitar el recinto y avanzar en el debate, se necesitan al menos 129 diputados presentes, y hasta el momento los números no cierran.

Los bloques convocantes y los posibles ausentes.
En el papel, la oposición suma 136 diputados: Unión por la Patria (98), Encuentro Federal (15), Democracia para Siempre (12), la Coalición Cívica (6) y el Frente de Izquierda (5). No obstante, varias de estas firmas no garantizan presencia efectiva.
Encuentro Federal, por ejemplo, podría perder al menos seis voluntades por presión de gobernadores aliados al oficialismo. Lo mismo ocurre con algunos legisladores de Democracia para Siempre, que aún no confirmaron su asistencia. En particular, los cordobeses, entrerrianos y chubutenses muestran reticencia a confrontar con el Gobierno nacional.
Además, existen dudas sobre figuras clave como Florencio Randazzo y Miguel Ángel Pichetto, cuyos posicionamientos recientes fueron ambiguos, pese a haber firmado el pedido.
La UCR y el PRO, entre la abstención y la presión oficialista
El radicalismo juega un papel determinante: su bancada, liderada por Rodrigo de Loredo, no adhirió formalmente al pedido de sesión. Solo un puñado de diputados, como Julio Cobos o Natalia Sarapura, ha dado quórum en sesiones anteriores, pero el bloque en su conjunto aún responde con cautela a las demandas opositoras.
En el PRO, las posibilidades de apoyo son mínimas. A pesar de algunas figuras cercanas a Horacio Rodríguez Larreta, como Álvaro González y Héctor Baldassi, se especula con que el pacto de no confrontación entre el larretismo y La Libertad Avanza en la Ciudad influya negativamente en la participación.



