El descontento crece en los pasillos de la Casa Rosada debido a la decisión del presidente Javier Milei de mantener congelados los salarios de los funcionarios del Gobierno por tiempo indefinido. A pesar de la inflación que supera el 110% desde el inicio de su gestión, la negativa de incrementar los sueldos ha generado inquietud entre los miembros del Gabinete, quienes expresan dificultades para hacer frente a los costos de vida.
Desde marzo de 2024, cuando se produjo un aumento salarial que luego fue revertido, los funcionarios no han recibido mejoras en sus honorarios. El presidente ha subrayado la necesidad de “dar el ejemplo” y ha insistido en respetar el déficit cero, sin contemplar ajustes salariales para su equipo de trabajo. La postura de Milei se mantiene firme, a pesar de la creciente incomodidad de aquellos que, como muchos argentinos, deben lidiar con los efectos de la inflación.

Algunos funcionarios han manifestado su malestar ante la falta de respuestas. "Estamos esperando, pero no tenemos novedades. Cada vez se nos hace más difícil cubrir los gastos", expresó un miembro destacado del Gabinete, quien reveló dificultades para pagar la educación de sus hijos y la medicina prepaga.

Por otro lado, la situación también refleja una gran disparidad entre los salarios de los funcionarios y los del Congreso. Mientras que los senadores y legisladores ya están recibiendo aumentos, los empleados de la Casa Rosada siguen sin perspectivas de mejoras inmediatas. La falta de ajustes salariales para los trabajadores públicos ha provocado un rechazo en algunos sindicatos, como el de ATE, que consideran insuficientes los acuerdos alcanzados con el Gobierno.



