El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, profundizó este lunes la tensión interna en el oficialismo al tomar distancia de la vicepresidenta Victoria Villarruel y minimizar la posibilidad de una eventual candidatura presidencial en 2027.
Durante una entrevista radial, el funcionario dejó en claro que la vicepresidenta no forma parte del esquema de toma de decisiones del Ejecutivo y sostuvo que mantiene posiciones que no coinciden con la línea política del Gobierno. En ese marco, afirmó que cualquier aspiración electoral futura dependerá de decisiones personales, pero remarcó que actualmente no integra la gestión.
Las declaraciones se producen en un contexto de creciente distanciamiento entre el entorno del presidente Javier Milei y la titular del Senado, luego de diferencias públicas sobre temas económicos y productivos.

Defensa de la reforma laboral
En otro tramo de la entrevista, Adorni defendió con énfasis la reforma laboral que se encamina a su tratamiento final en el Senado. Argumentó que los cambios son necesarios en un país con altos niveles de informalidad y con salarios que, según señaló, han perdido poder adquisitivo en las últimas décadas.
El jefe de Gabinete sostuvo que la iniciativa apunta a incentivar la contratación y a generar condiciones más previsibles para el empleador, con el objetivo de promover la creación de empleo formal.
Críticas a la oposición y a la CGT
Adorni también apuntó contra los sectores opositores que rechazan la reforma y consideró que sus cuestionamientos no reflejan la realidad económica actual. A su juicio, el sistema laboral requería una actualización y algunos espacios políticos no se adaptan al nuevo contexto.
En la misma línea, calificó como un fracaso el último paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) y cuestionó a la dirigencia sindical por, según expresó, mantener una postura alejada de las preocupaciones cotidianas de la ciudadanía.
Respecto del escenario parlamentario, aseguró que el oficialismo cuenta con un esquema cercano a la mayoría que le permite avanzar en debates con sectores aliados. Además, criticó el desempeño del kirchnerismo en el Congreso y cuestionó algunos episodios recientes ocurridos durante las sesiones.
Las declaraciones de Adorni reafirman la distancia política entre la Casa Rosada y la vicepresidenta, en un momento clave para el tratamiento de proyectos centrales de la agenda oficialista.
