El presidente Javier Milei puso en duda la posibilidad de convocar elecciones libres en Venezuela, tras la captura de Nicolás Maduro y el despliegue militar estadounidense en el país caribeño. Desde Casa Rosada señalan que la persistencia de estructuras armadas vinculadas al chavismo hace que un proceso electoral no pueda considerarse libre ni transparente.
Milei, alineado con la postura de Estados Unidos, respaldó la decisión del gobierno de Donald Trump de asumir un rol en la conducción de Venezuela y advirtió sobre la dificultad de que líderes opositores locales puedan liderar el país, citando la falta de apoyo interno y reconocimiento.

Evaluación del gobierno argentino
En el Ejecutivo destacan que la continuidad de figuras como Delcy Rodríguez, vinculada al régimen chavista, complica la transición, mientras confían en que Estados Unidos definirá los pasos a seguir.
Paralelamente, en la agenda oficial se mantiene el seguimiento del caso del gendarme argentino Nahuel Gallo, detenido en Venezuela desde diciembre de 2024. El gobierno espera novedades sobre su situación, en coordinación con el embajador argentino ante la ONU, Francisco Tropepi.
La posición de Milei refleja un alineamiento claro con EE. UU. y un escepticismo sobre la capacidad de un proceso electoral democrático dentro del contexto actual venezolano.
