En medio de un clima político convulsionado, el presidente Javier Milei ha vuelto a generar controversia al proponer la demolición del icónico edificio del ex Ministerio de Desarrollo Social, conocido por las imágenes de Eva Perón que adornan su fachada desde 2011. Esta edificación, que se erige como un símbolo histórico del peronismo, podría desaparecer en pos de "mejorar la circulación" en la emblemática Avenida 9 de Julio.
El debate sobre esta decisión no se ha hecho esperar, y aunque desde el entorno de Milei aseguran que no se trata de un ataque contra el peronismo, la elección del edificio y el momento de anunciar la propuesta –justo antes del Día de la Lealtad Peronista– ha generado reacciones de distintos sectores. El mismo Milei ha intentado minimizar la situación, argumentando que el objetivo es aliviar el tránsito, pero no son pocos los que ven en esta acción un intento por borrar un símbolo clave de la identidad peronista.

El edificio, anteriormente sede del Ministerio de Obras Públicas y Salud, ha sido testigo de la historia argentina, y su demolición se suma a una lista de medidas controvertidas del gobierno libertario, como el cambio de nombre del Centro Cultural Kirchner. La idea, por ahora, está en "carpeta", pero no sería prioridad inmediata, aunque se ha mencionado julio del próximo año como posible fecha.
Los críticos, por su parte, consideran que este es otro paso en la estrategia de Milei de desmantelar símbolos y estructuras que han marcado el ADN político y social del país. El peronismo, que ha estado vinculado históricamente a la protección de los sectores más vulnerables, ve en esta medida un nuevo intento por invisibilizar su legado.

En una frase cargada de ironía, un dirigente libertario dijo: "El nuevo peronismo somos nosotros, el partido que representa a los trabajadores. El peronismo actual solo representa a los planeros". Esto refleja la polarización creciente entre los sectores más conservadores y aquellos que defienden los valores tradicionales del peronismo.
Si bien este no es el primer intento de demoler el edificio, como ya lo propuso en 2023 Roberto García Moritán, el contexto actual convierte la propuesta de Milei en un acto cargado de simbolismo. Las próximas semanas revelarán si esta medida será un punto de inflexión en el enfrentamiento entre el gobierno libertario y el peronismo, o si será, simplemente, otra promesa polémica sin realizar.
Más allá de las intenciones que motive esta propuesta, lo cierto es que la eliminación del edificio de Evita pone sobre la mesa una discusión profunda sobre los símbolos, la memoria colectiva y el futuro del país. Milei, fiel a su estilo disruptivo, sigue marcando el pulso de un país dividido entre el cambio radical y la preservación de sus raíces históricas.



