En una de las ofensivas más intensas del año, Rusia atacó a Ucrania con 597 drones y 26 misiles de crucero, dejando al menos dos muertos y veinte heridos, según informó el presidente Volodímir Zelenski. Más de la mitad de los drones eran del tipo Shahed, de origen iraní, y uno de los misiles impactó en cinco objetivos estratégicos.

El mandatario ucraniano instó a la comunidad internacional a aumentar las sanciones y a actuar de manera más contundente contra quienes colaboran con el régimen ruso, especialmente en la fabricación de drones y la exportación de energía. A su vez, lamentó que, pese a los bloqueos al petróleo, Europa siga comprando gas ruso, lo que debilita las medidas contra Moscú.
En respuesta, Ucrania atacó una playa en la ciudad rusa de Kursk durante una festividad local. Según Moscú, los ataques fueron “selectivos e inhumanos”. La vocera María Zajárova pidió a la comunidad internacional que condene las acciones de Kiev, mientras las autoridades ucranianas no se pronunciaron sobre el hecho.



