A través de cartas difundidas en sus redes sociales, el presidente Donald Trump confirmó la aplicación de aranceles del 30% a productos provenientes de México y la Unión Europea, a partir del 1 de agosto. El mandatario justificó la medida alegando falta de reciprocidad comercial y criticó duramente a sus socios por las barreras arancelarias y no arancelarias que, según dijo, afectan a la economía estadounidense.
En su mensaje a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, Trump reconoció ciertos avances en el control migratorio y en la lucha contra el fentanilo, pero los consideró insuficientes. Advirtió que si México o la UE respondieran con aranceles más altos, Estados Unidos sumará ese porcentaje al 30% ya fijado, abriendo la puerta a una escalada comercial.

El impacto podría sentirse rápidamente en bienes de bajo margen y corta vida útil, como frutas, verduras y productos tradicionales europeos. México representa el 69% de las verduras y el 51% de las frutas frescas importadas por Estados Unidos, lo que podría provocar subas inmediatas en los precios para los consumidores. La decisión forma parte de una serie de medidas que Trump prometió en campaña, con el objetivo de proteger la economía estadounidense frente a lo que describió como un "saqueo internacional".



