La relación entre Estados Unidos y Venezuela ingresó en una fase de máxima tensión tras las recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien advirtió sobre la posibilidad de avanzar con operativos “en tierra” para combatir el narcotráfico en el país caribeño.
El mandatario sostuvo públicamente que, luego de haber reducido de manera significativa el tráfico de drogas por vía marítima, su administración se encuentra preparada para avanzar hacia acciones terrestres directas.
El cambio de estrategia anunciado por Washington
Trump explicó que la ofensiva naval permitió salvar unas 25.000 vidas estadounidenses, de acuerdo con sus propios cálculos, al disminuir la entrada de estupefacientes por mar. Sin embargo, admitió que este tipo de operaciones estaría alcanzando un límite, ya que el flujo de drogas tiende a diversificarse y a buscar nuevas rutas, principalmente terrestres.
“Ahora estamos empezando por tierra, lo cual es mucho más fácil. Eso va a comenzar a suceder”, afirmó el presidente, según pudo recabar la Agencia Noticias Argentinas.
Si bien Trump aclaró que el objetivo declarado no es una invasión militar a gran escala, sino atacar a “gente horrible” vinculada al narcotráfico, la mención explícita de incursiones terrestres en Venezuela generó una fuerte preocupación en el gobierno de Nicolás Maduro.
El mandatario estadounidense advirtió además que cualquier país que trafique drogas hacia Estados Unidos “podría ser atacado”, ampliando el alcance de sus declaraciones.
“No son solo ataques terrestres en Venezuela. Son ataques terrestres contra personas horribles que traen drogas y matan a nuestra gente”, reiteró.
La respuesta de Caracas
Frente a las “crecientes amenazas” provenientes de Washington, el Gobierno venezolano llamó a la “serenidad absoluta” y reafirmó la defensa de la soberanía nacional. En ese marco, Caracas desplegó ejercicios militares y expresó su disposición a defender el territorio ante cualquier eventualidad.
En paralelo, el presidente Nicolás Maduro mantuvo comunicaciones con aliados internacionales, entre ellos su par ruso Vladímir Putin, con el objetivo de reafirmar el carácter estratégico de sus relaciones en un contexto de crisis.


