Miles de personas se manifestaron este sábado en Washington D.C. y más de 2.600 ciudades de Estados Unidos bajo el lema “Sin Reyes”, en rechazo al rumbo que toma el país durante la presidencia de Donald Trump. La protesta se produjo en medio de un cierre del gobierno que ya lleva 18 días y que afectó servicios federales, aumentando la tensión entre el Poder Ejecutivo, el Congreso y la Justicia.
Las manifestaciones se desarrollaron con un ambiente festivo, incluyendo bandas de música y disfraces. Los participantes portaron carteles con consignas como “resiste al fascismo” y “nada es más patriótico que protestar”, expresando su oposición a lo que consideran un descenso hacia el autoritarismo. Esta es la tercera protesta de esta magnitud desde el regreso de Trump a la Casa Blanca.
Desde Mar-a-Lago, Trump intentó restar importancia a las críticas, declarando: “No soy un rey”. Por su parte, el Partido Republicano, a través del presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, calificó la movilización como una “manifestación de odio a Estados Unidos” y vinculó a los participantes con movimientos comunistas, marxistas y antifascistas.
En contraste, líderes del Partido Demócrata, como Chuck Schumer y Bernie Sanders, participaron de las marchas y apoyaron el movimiento. Sanders afirmó que el experimento democrático de Estados Unidos está “en peligro” y arengó a la multitud con el grito “Nosotros, el pueblo, gobernaremos”.
Las protestas refuerzan la posición demócrata frente a la negativa de votar la ley para reabrir el gobierno federal sin financiamiento para atención médica, y buscan consolidar la participación ciudadana en un momento de alta tensión política y polarización en el país.
