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HÁBITOS QUE VUELVEN

Por qué los argentinos deberían volver a escribir a mano

Aunque hoy todo pasa por las pantallas, recuperar el hábito de escribir a mano puede mejorar la memoria, la concentración, la salud mental y hasta la creatividad, según expertos.

Por qué los argentinos deberían volver a escribir a mano

Si uno se detiene a pensarlo, tal vez cueste recordar la última vez que escribió algo en papel. En una época dominada por teclados, pantallas táctiles y mensajes instantáneos, el acto de escribir a mano parece haber quedado relegado a lo ocasional: firmar un documento, anotar un teléfono o dejar un recordatorio. Sin embargo, este gesto sencillo encierra una poderosa herramienta para el aprendizaje, el bienestar emocional y el desarrollo cognitivo. Lejos de ser una costumbre antigua, escribir a mano fortalece la memoria, mejora la comprensión y permite una conexión más profunda con los propios pensamientos.

Una investigación publicada en ScienceDirect reveló que escribir a mano activa una red mucho más compleja de conexiones cerebrales que tipear en un teclado. Según explicó Audrey van der Meer, neurocientífica de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, el movimiento físico de trazar letras estimula áreas del cerebro que permanecen inactivas cuando solo se presionan teclas. El estudio también mostró que algunos niños que aprendieron a escribir en pantallas tienen más dificultades para distinguir letras como la “b” y la “d”, porque no vivenciaron cómo se dibujan. Por eso, los especialistas recomiendan incentivar la escritura manual desde la escuela, para consolidar habilidades fundamentales desde edades tempranas.

escribiendo a mano

Pero los beneficios no son exclusivos de la infancia. En todas las etapas de la vida, escribir a mano contribuye a mejorar la memoria y el aprendizaje, ya que obliga a organizar y sintetizar ideas. A diferencia de teclear, donde muchas veces se copia sin pensar, el papel exige un proceso más activo. También fomenta la creatividad, al promover un ritmo pausado que permite conectar ideas de manera más intuitiva. En tiempos de hiperconectividad, sentarse a escribir sin notificaciones constantes favorece una mayor concentración y un momento de atención plena.

En términos físicos y cognitivos, esta práctica estimula la coordinación motora, la conexión ojo-mano y refuerza circuitos neuronales que son claves tanto para el desarrollo en la infancia como para mantener la agilidad mental en la adultez. Además, la caligrafía es un rasgo único de cada persona: un gesto de identidad que desaparece con el teclado. A nivel emocional, escribir en un cuaderno o diario personal puede reducir el estrés, aclarar pensamientos y fortalecer el vínculo con uno mismo.

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