Pese a que los bosques cumplen un rol clave en el cuidado del suelo, el agua y la biodiversidad, la emergencia forestal en Argentina se profundiza cada año, especialmente en el Norte del país. Según datos oficiales, entre 1998 y 2024 el territorio nacional perdió 7 millones de hectáreas de bosque nativo, una superficie equivalente a la provincia de Formosa.
Los desmontes se concentran históricamente en cuatro distritos: Santiago del Estero, Salta, Chaco y Fromosa. De acuerdo con el informe anual de Greenpeace, durante 2025 en esas provincias se desmontaron 94.204 hectáreas, lo que equivale a casi cinco veces la superficie de la Ciudad de Buenos Aires.
El ranking lo encabezó Santiago del Estero, con 51.149 hectáreas, seguido por Chaco, Salta y Formosa. El informe atribuye esta situación al avance de la frontera agropecuaria, en especial para la ganadería y la soja destinada a la exportación, además del crecimiento de los incendios forestales.

Durante 2025, el fuego también tuvo un fuerte impacto. Según el relevamiento satelital, se perdieron 116.498 hectáreas de bosque por incendios, de las cuales el 45% correspondió a Santiago del Estero. En total, la pérdida de masa forestal alcanzó las 210.702 hectáreas, un 40% más que el año anterior.
Especialistas advierten que la deforestación provoca pérdida de biodiversidad, inundaciones y mayor vulnerabilidad frente al cambio climático, además de conflictos sociales vinculados al desplazamiento de comunidades rurales e indígenas. También alertan que el país sigue lejos del compromiso asumido en la COP26 de alcanzar la deforestación cero para 2030.
Según el mismo informe, cerca del 80% de los desmontes detectados fueron ilegales, ya que se realizaron en áreas protegidas por la Ley de Bosques. Frente a este escenario, organizaciones ambientales reclaman mayores controles y sanciones, mientras que el debate sobre la normativa vigente genera preocupación en el sector.



