Este viernes 16 de enero finaliza la conciliación obligatoria que frenó las asambleas del gremio de controladores aéreos, lo que reavivó la preocupación por eventuales medidas de fuerza que podrían impactar en la actividad aeronáutica.
La tregua fue dictada a fines de diciembre para desactivar protestas impulsadas por Atepsa, en medio de un conflicto salarial sin resolución. Aunque existe la posibilidad de una prórroga por cinco días hábiles, fuentes del sector advierten que el escenario sigue siendo incierto.
El servicio de control aéreo es considerado esencial para el funcionamiento de los vuelos. La prestación está a cargo de Empresa Argentina de Navegación Aérea, cuyos trabajadores reclaman una actualización salarial acorde al contexto inflacionario.

La discusión paritaria se enmarca en las pautas generales del sector público, definidas por la Oficina Nacional de Empleo Público, lo que limita la negociación directa. Hasta el momento, no hay un porcentaje de aumento confirmado para los controladores.
El conflicto arrastra antecedentes recientes, con paros y restricciones que afectaron vuelos durante 2025. A esto se suman denuncias judiciales cruzadas, que incluyen investigaciones por presuntas irregularidades en acuerdos salariales firmados a fines de 2023.
Con el fin de la conciliación cada vez más cerca, el sector aeronáutico permanece en estado de alerta, ante el riesgo de nuevas interrupciones en uno de los períodos de mayor movimiento del año.



