El Centro de Ayuda al Suicida de Mendoza advirtió sobre el aumento de consultas de menores de edad. La organización, que brinda contención telefónica a personas en crisis, detectó un crecimiento sostenido de llamadas desde marzo de 2024. Según sus integrantes, este fenómeno se combina con un escenario social y económico que agrava el sufrimiento emocional.
Alba Jáuregui, voluntaria desde hace 27 años, confirmó que cada vez más chicos consultan. La integrante de la comisión directiva explicó que niñas y niños de hasta 13 años se comunican con el Centro. Esta situación preocupa al equipo de voluntarios por la intensidad del sufrimiento que expresan los más jóvenes.
El Centro sostiene que el aislamiento, la falta de oportunidades y los vínculos rotos generan angustia. Jáuregui indicó que muchas personas llaman porque sienten que no tienen un propósito o porque no logran construir relaciones significativas. Los adolescentes, en particular, expresan su frustración por no poder independizarse o alcanzar cierta autonomía.
El equipo también identificó diferencias entre mujeres y varones al momento de pedir ayuda. Las mujeres mayores de 45 años siguen siendo quienes más consultan. Según Jáuregui, muchas lo hacen porque pueden hablar de sus emociones. En cambio, los varones llaman menos, pero son quienes más concretan el suicidio, posiblemente por no estar acostumbrados a expresar lo que sienten.
Los voluntarios del Centro de Ayuda cumplen un rol fundamental. Atienden todos los días de 9 a 21, en turnos semanales de dos horas. Su tarea no es terapéutica ni incluye seguimiento, pero consiste en escuchar, contener y ofrecer alternativas en momentos de crisis.
El CAS activa un protocolo de emergencia en los casos más graves. Cuando la persona que llama lo permite, un voluntario mantiene la conversación mientras otro da aviso al 911. De esta manera, un equipo de salud mental y seguridad puede intervenir de inmediato.
La mayoría de los llamados están motivados por la soledad y el sufrimiento emocional. Muchas personas se comunican porque no tienen con quién hablar o porque sienten que no valen nada. En esos casos, los voluntarios acompañan desde el respeto, sin juzgar ni dar órdenes, y ofrecen estrategias de afrontamiento.
Los voluntarios trabajan de manera silenciosa y comprometida. No reciben remuneración, pero participan en capacitaciones y reuniones mensuales. Este año se postularon 54 personas para sumarse al equipo, una cifra menor a la habitual. El CAS realiza entrevistas para seleccionar a quienes tengan el perfil adecuado.
El Centro de Ayuda al Suicida recibe llamadas todos los días. Las personas pueden comunicarse al 0-800-8000-135 o al 261-5570314. También pueden llamar por WhatsApp, pero no se responden mensajes escritos, solo llamadas.
