ARCA lanzó un nuevo plan de fiscalización para detectar inconsistencias en las declaraciones de los monotributistas y evitar el uso indebido de categorías más bajas. El objetivo es garantizar la equidad tributaria y reforzar la competencia leal.
El sistema permitirá realizar cruces de datos entre Afip, movimientos bancarios y consumos en servicios, con el fin de identificar operaciones que superen los límites de cada escala. En esos casos, el organismo podrá recategorizar de oficio a los contribuyentes.

Entre las medidas previstas, se incluyen auditorías presenciales en sectores con alta evasión, notificaciones digitales para regularizar situaciones y citación formal para presentar documentación cuando haya diferencias significativas entre lo declarado y lo comprobado.
Los topes de facturación actualizados van desde los $8,9 millones en la categoría A hasta los $94,8 millones en la K. Con este esquema, ARCA busca desalentar maniobras de evasión y ordenar el régimen simplificado. En caso de incumplimiento, los contribuyentes no solo podrán ser recategorizados, sino también enfrentar sanciones económicas.



