La escasez de mano de obra agrícola en Chile llevó a los gremios a impulsar la regularización de inmigrantes temporales. La temporada de cosecha de cerezas concentra gran parte de la demanda, especialmente en la región de O'Higgins, que limita con Mendoza.
Los sueldos que se ofrecen son muy competitivos: los temporeros pueden percibir hasta $100.000 pesos chilenos diarios, equivalentes a aproximadamente $155.500 pesos argentinos o 108 dólares, dependiendo de la productividad y los tratos pactados. Trabajando de manera constante durante la temporada, un temporero puede superar el millón de pesos chilenos al mes, lo que explica el atractivo para trabajadores de países vecinos como Bolivia.

En comparación, en Mendoza los ingresos rurales promedio son significativamente menores. Según datos de 2024, un trabajador del área rural mendocina gana $328.974 ARS mensuales (unos 228 USD), mientras que el jornal diario mínimo para un peón general se sitúa en $39.221 ARS (27 USD).
Esto significa que el ingreso diario promedio de un temporero chileno ($77.760 ARS) ya supera casi el doble del jornal mínimo en Argentina, y el máximo registrado ($155.520 ARS) lo multiplica por casi cuatro.
El contraste pone de relieve las diferencias salariales entre ambos países y explica la creciente dependencia de mano de obra extranjera para sostener la cosecha chilena de cerezas.
