En Mendoza, los institutos terciarios y universidades enfrentan un fenómeno cada vez más frecuente: padres que intervienen directamente en los reclamos académicos de sus hijos, incluso cuando estos ya son mayores de edad.
Según las autoridades educativas, en los últimos años se multiplicaron los casos de familias que se presentan en los institutos o envían notas formales cuestionando calificaciones, cambios en planes de estudio o decisiones administrativas, dejando en evidencia una tendencia que las instituciones califican como “preocupante”.
Reclamos que abarcan desde notas hasta prácticas profesionales
La mayoría de las situaciones reportadas se relaciona con desacuerdos sobre calificaciones finales, especialmente en evaluaciones críticas o prácticas profesionales. También se registran cuestionamientos ante modificaciones en los planes de estudio, interpretadas por algunos padres como decisiones arbitrarias, cuando en realidad responden a normativas del sistema educativo.

En varios casos, los reclamos escalan hasta las autoridades provinciales, con correos electrónicos y presentaciones hechas por los padres, no por los estudiantes. Esto genera tensión en los institutos que ofrecen carreras técnicas gratuitas y otros programas de educación superior.
Límites legales y autonomía del estudiante
Las normas son claras: los alumnos adultos tienen derecho a la confidencialidad académica. La información no puede ser compartida con terceros sin autorización expresa del estudiante. Solo en casos excepcionales, mediante un documento formal de delegación, otra persona puede gestionar trámites en nombre del alumno.
Esta situación ha llevado a los equipos directivos a definir protocolos internos para manejar los reclamos y recordar la importancia de que los estudiantes ejerzan su autonomía.
Episodios de tensión y un fenómeno global
Aunque aún no se trata de un problema generalizado, se han registrado casos de fuerte tensión, como familias que acudieron acompañadas de abogados para cuestionar calificaciones, o padres que intervienen en inscripciones y consultas que históricamente realizaban los propios alumnos.
El fenómeno no es exclusivo de Mendoza. En España, universidades como Granada y Oviedo tuvieron que colocar carteles recordando a los estudiantes que los padres no deben gestionar sus trámites, bajo la advertencia de que la mayoría de edad es a los 18 años. Este tipo de padres ha sido denominado por especialistas como “padres helicóptero”: adultos que siguen supervisando cada paso de sus hijos, incluso en la educación superior, limitando su independencia.
Un cambio cultural que desafía la autonomía
Educadores y especialistas señalan que esta tendencia refleja un cambio cultural: algunos padres continúan involucrándose activamente en la trayectoria académica de sus hijos, incluso cuando estos ya deberían manejar su propia formación. La educación superior implica un proceso de autonomía y responsabilidad individual, fundamental para preparar a futuros profesionales capaces de enfrentar desafíos en su vida laboral y personal.
