Caída en la confianza del consumidor complica las perspectivas económicas del Gobierno
El panorama para el consumo interno sumó un nuevo indicador de alerta tras la publicación del Índice de Confianza del Consumidor (ICC) del Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella. La medición interrumpió dos meses consecutivos de alzas al registrar una contracción del 4,8% en julio, acumulando un retroceso del 12,3% en la comparación interanual. La retracción estuvo encabezada por un empeoramiento en las expectativas macroeconómicas a futuro y una marcada brecha según el nivel socioeconómico de los encuestados.
La erosión del indicador afectó de manera desproporcionada a los sectores más vulnerables. En los hogares de menores ingresos, la confianza cayó un 11,47% mensual y un 20,42% interanual, mientras que en los sectores de mayores ingresos la baja mensual fue de solo 1,45%. A nivel geográfico, la pérdida de confianza fue más severa en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), con caídas superiores al 6%, en contraste con las provincias del interior donde la retracción se limitó al 1,68%.
Los componentes y datos más relevantes de la dinámica de consumo señalan:
Deterioro macroeconómico y bienes durables: El componente que evalúa la situación macroeconómica cayó un 8,49% mensual. Por su parte, el rubro de bienes durables e inmuebles acusó una baja interanual del 11,46%, reflejando el encarecimiento del crédito bancario y el aumento de las tasas de interés.
Ventas en supermercados y mayoristas: Datos del INDEC mostraron una leve recuperación mensual del 0,9% en supermercados y del 2,3% en mayoristas durante mayo. Sin embargo, en la medición interanual, los supermercados cayeron 0,7% y encadenan cinco meses en rojo.
Medios de pago y canales de venta: La utilización de la tarjeta de crédito representa dos quintos del total de las operaciones presenciales. En contraste, las ventas por comercio electrónico crecieron un 41% en junio según Scentia, aunque la facturación presencial continúa explicando la casi totalidad del volumen de ventas ($2,4 billones frente a $85.000 millones del canal digital).
La volatilidad en los volúmenes de venta y la caída en las perspectivas personales a largo plazo tensionan los planes oficiales de reactivación económica, mostrando un escenario donde el estancamiento del poder adquisitivo continúa limitando la recuperación sostenida de la demanda interna.