Un informe reciente volvió a poner en agenda la importancia de la lectura en la infancia y la adolescencia. En Mendoza, los datos son preocupantes: casi la mitad de los chicos tiene menos de cinco libros en su casa, y 14 de cada 100 directamente no poseen ninguno.
La tendencia responde a varios factores: la pérdida del hábito lector, el menor valor que se le asigna a los libros en los hogares y, sobre todo, el costo creciente de adquirirlos en el actual contexto económico. Según estudios internacionales y nacionales, la cantidad de libros disponibles en casa influye directamente en el rendimiento escolar y en la trayectoria académica de los estudiantes.

Los números en detalle
De acuerdo con la organización Argentinos por la Educación, basada en respuestas del Operativo Aprender 2023, en Mendoza:
14% de los estudiantes no tiene libros en su hogar.
28% cuenta con entre 1 y 5.
23% posee entre 6 y 20.
Solo 14% asegura tener más de 100 libros.
La proporción de estudiantes mendocinos con menos de 20 libros (65%) supera el promedio nacional (59%).
Una herramienta gratuita: la biblioteca digital de la DGE
Ante esta realidad, la Dirección General de Escuelas ofrece un recurso gratuito y accesible: la biblioteca digital “Leamos Juntos”, disponible en www.mendoza.edu.ar/leamos-juntos.
El portal cuenta con más de 300 títulos organizados en dos secciones:
Pequeños lectores: 57 propuestas que incluyen clásicos como Alicia en el País de las Maravillas, El mago de Oz, El libro de la selva, Heidi, además de poesías, trabalenguas y cuentos infantiles.
Grandes lectores: 246 textos que van desde Bodas de sangre y La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca, hasta Martín Fierro, Frankenstein, La Odisea y relatos de tradición oral argentina.
La biblioteca, enmarcada en el programa Leamos Juntos, invita a chicos y adolescentes a explorar la lectura como herramienta de libertad de pensamiento y de ampliación de horizontes.
Además, Mendoza avanza en políticas específicas: la Ley de Alfabetización, aprobada por unanimidad en la Legislatura, y el censo de fluidez lectora, que ya incorpora evaluaciones de comprensión.
