Desde la eliminación de la Ley de Alquileres, los contratos de alquiler en Argentina pasaron a regirse por acuerdos individuales entre propietarios e inquilinos. La actualización del monto mensual depende de lo que cada contrato establezca, con frecuencia tomando como referencia el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y plazos de revisión trimestrales, cuatrimestrales o semestrales.
El último dato del IPC correspondiente a julio marcó un aumento de 1,9% y un acumulado anual de 17,3%. Este porcentaje se incorpora al cálculo del aumento en la cuota cuando se cumple el período de actualización definido en el contrato. Así, no existe un aumento uniforme en todo el mercado, sino un ajuste individual basado en cada acuerdo.

Cómo se calcula el aumento
El método más común consiste en sumar la variación del IPC durante los meses comprendidos en el período pactado. Por ejemplo, un contrato con ajuste trimestral calculará la inflación de los últimos tres meses y aplicará ese porcentaje al valor vigente del alquiler. Un contrato que comenzó en abril con un alquiler de $300.000 y revisión trimestral pasaría a $318.000 al finalizar el trimestre, reflejando un aumento del 6,01% correspondiente a abril, mayo y junio.
Contratos que siguen el ICL
Algunos contratos continúan actualizándose por el Índice de Contratos de Locación (ICL). En agosto, los ajustes interanuales bajo esta modalidad fueron del 55,67%, la cifra más baja en tres años y casi 11 puntos por debajo del pico de junio. Esta coexistencia de contratos antiguos y nuevos genera un panorama heterogéneo según la fecha de firma y la cláusula de actualización.

Plazos y efectos en el presupuesto
El aumento del alquiler depende de la periodicidad de actualización y del índice elegido, que deben estar expresamente indicados en cada contrato. En septiembre, el IPC de julio se incorpora a los cálculos de los contratos que lo utilicen, mientras que los ajustes por ICL muestran una desaceleración. De este modo, los contratos nuevos se ajustan en función de índices públicos y plazos finitos, ofreciendo mayor previsibilidad y claridad sobre los montos adicionales a pagar.
