La audiencia de cesura para definir las penas de los acusados del homicidio de Juan Carlos Fracchia, de 61 años, se determinó este viernes. El crimen ocurrió hace tres años, a mediados de julio de 2021, en Maipú, cuando el prestamista fue asesinado de un tiro en su casa de la calle Ameghino 460.
Previamente, un jurado popular compuesto por 12 mendocinos declaró culpable a Gustavo Luis Delgado y a Luis Gabriel Córdoba, pero rechazaron la calificación penal elegida por la fiscalía (homicidio por precio). Por esto, las partes debieron discutir la pena bajo las siguientes calificaciones.
- Gustavo Luis Delgado (autor material del crimen): Culpable por un homicidio en ocasión de robo y robo agravado por el uso de arma de fuego.
- Luis Gabriel Córdoba (autor intelectual): Culpable por un robo agravado por el uso de arma de fuego apta para el disparo.

Así, este viernes por la mañana en el Polo Judicial, las partes formalizaron los pedidos ante Mateo Bermejo, juez técnico del juicio.
Por su parte, la fiscalía solicitó 26 años de cárcel para Delgado y 13 años para Córdoba. En tanto, la querella, fue más allá y solicitó 33 años para Delgado y 20 para Córdoba.
Además, las abogadas de Delgado pidieron 15 años de cárcel; mientras que el defensor de Córdoba requirió 6 años y 8 meses de cárcel.
El juez pasó a un cuarto intermedio sin fecha, por lo que se espera que la próxima semana se fije el día para conocer su sentencia.

Cómo ocurrió el crimen de Maipú
El 14 de julio de 2021, una empresa de seguridad recibió la notificación de que estaba sonando la alarma de un domicilio ubicado en calle Ameghino al 460. Como no recibían contestación por parte del propietario, se comunicaron con su pareja.
La mujer se dirigió al lugar e ingresó con ayuda de personal policial. Se encontraron con Juan Carlos Fracchia que estaba sobre la cama, consciente, imposibilitado para moverse y con un disparo en la cabeza.
Por su parte, el hombre quedó internado, pero murió al día siguiente. Si bien en el lugar faltaba su teléfono celular, los testigos reconstruyeron que el hombre era prestamista, que atendía en una oficina ubicada dentro de su domicilio y que tenía problemas con un mecánico por deuda de dinero y otros asuntos.


