El Frigorífico Pico, uno de los referentes de la industria cárnica argentina y productor de las conocidas hamburguesas Paty, despidió a 194 trabajadores de un total de 450 empleados, tras la paralización total de la actividad durante enero.
La empresa, perteneciente a la familia Lowenstein, había iniciado un proceso de reducción de personal el año pasado, con casi un centenar de desvinculaciones. La falta de reactivación productiva al inicio de 2026 derivó en la suspensión de operaciones y los despidos recientes.
Las cesantías afectaron a las plantas ubicadas en General Pico (156 empleados), Trenel (30) y Arata (8), incluyendo personal con más de 10 a 15 años de antigüedad.

Producción paralizada y marco legal
El frigorífico justificó los despidos ante la crisis de la industria y la caída sostenida de ventas, amparándose en la normativa que permite indemnizaciones reducidas en casos de fuerza mayor o falta de trabajo no imputable al empleador. La producción se redujo drásticamente, pasando de unas 600 faenas diarias a apenas 50, con jornadas mínimas en los últimos meses. Desde diciembre, la actividad de la planta se encuentra prácticamente detenida.
Retrasos salariales y ajustes en indemnizaciones
A los despidos se suman reclamos por salarios pendientes y demoras en el pago de haberes de enero. Algunos trabajadores habían recibido pagos parciales por vacaciones o días trabajados, pero la compensación final se ajustará al marco legal previsto por el frigorífico, generando incertidumbre sobre los montos de las indemnizaciones.
Deuda millonaria y posible venta de la planta
El estado financiero del Frigorífico Pico se muestra complejo: mantiene una deuda cercana a $9.000 millones con el Banco de La Pampa, más de mil cheques rechazados y pasivos que rondan los $30.000 millones. Ante este panorama, comenzaron a circular versiones sobre una eventual venta de la planta, incluso a frigoríficos del Consorcio ABC, aunque aún no hay confirmaciones oficiales.
Mientras tanto, los trabajadores despedidos mantienen un conflicto abierto con la empresa, a la espera de definiciones sobre salarios e indemnizaciones, en un contexto de fuerte contracción de la actividad y paralización de la producción.
