Juan Martín Del Potro, un gigante del tenis argentino y mundial, ha compartido, a casi tres años de su retiro, una de las entrevistas más sinceras y desgarradoras sobre su vida después de dejar las canchas. En una charla profunda con La Nación, el ex número 3 del mundo abrió su corazón y habló sin filtros sobre las secuelas físicas y emocionales que aún lo acompañan. Después de todo lo alcanzado en su carrera, como la histórica victoria en la Copa Davis de 2016, Del Potro se enfrenta ahora a una batalla silenciosa, a menudo oculta para el público: el dolor crónico y la ansiedad.
Las lesiones que marcaron su carrera, especialmente en su rodilla, lo obligaron a someterse a ocho operaciones, muchas de ellas en secreto. "Lo que pido es poder subir una escalera sin dolor o ir a Tandil manejando, que son cuatro horas en auto y antes las hacía de taquito", relató con tristeza. A pesar de los tratamientos y cirugías, Del Potro sigue buscando una forma de mejorar su calidad de vida, pero el dolor persiste, como una sombra que lo acompaña cada día.
Pero lo que realmente ha puesto a prueba su fortaleza no son solo las secuelas físicas, sino el desgaste emocional.
Me creía una persona bien parada como para afrontar cualquier cosa, pero en este último tiempo aprendí que no soy tan fuerte como creía. A veces estoy deprimido y de repente hago mucha más terapia de la que tenía que hacer porque no soy tan capaz de sobreponerme a ciertas situaciones de la vida que me están tocando.
confesó Del Potro, mostrando una vulnerabilidad que pocos imaginarían en el hombre que dominó las canchas durante años.

A pesar de todo, Del Potro se muestra agradecido por su carrera y el legado que deja. "Cumplí por demás las expectativas que tenía con el tenis", expresó con humildad, y aunque su retiro fue algo forzado, sigue encontrando consuelo en lo que logró. “Me voy a dormir tranquilo diciendo: 'Ya estoy, ¿qué más le puedo pedir al tenis?'” añadió. Con la misma determinación con la que conquistó el mundo del tenis, ahora lucha por encontrar paz en una vida diferente.

Juan Martín Del Potro nos demuestra que incluso los más grandes campeones, aquellos “invencibles”, son humanos. Y esa humanidad, con sus fragilidades y fortalezas, es lo que nos conecta y hace que su historia siga siendo una de las más queridas y admiradas del deporte. ¡Fuerza Delpo!


