Un grupo de pescadores de Costa Rica encontró un ejemplar único en el mundo: un tiburón dorado de casi dos metros de largo, con ojos blancos y una piel dorada nunca antes registrada. El hallazgo fue confirmado por especialistas del Centro de Rescate de Especies Marinas Amenazadas (CREMA) y documentado por la revista Marine Biodiversity en agosto de 2025.
La directora ejecutiva del CREMA, Daniela Arauz Naranjo, relató que al principio muchos creyeron que se trataba de una imagen manipulada. Sin embargo, tras una serie de análisis, se confirmó que el tiburón presentaba una rara condición genética: albino-xantocromismo, una combinación poco común de albinismo —que reduce la melanina en el cuerpo— y xantocromismo, que genera pigmentación amarilla o anaranjada.
Según Marioxis Macias, investigador de la Universidad Federal de Río Grande (Brasil), “encontrar ambas afecciones en un mismo individuo es un descubrimiento sorprendente y sin precedentes”. Se trata del primer tiburón nodriza del que se tiene registro con esta mutación.
Por su parte, la científica Melissa Cristina Márquez destacó que “estos casos de coloración poco común en los tiburones nos recuerdan la enorme diversidad natural que aún desconocemos”.

El desafío del camuflaje
En condiciones normales, los tiburones nodriza presentan un color marrón claro u oscuro, que les permite camuflarse entre la arena y las aguas poco profundas del Atlántico occidental y el Pacífico oriental. Esa tonalidad es clave para cazar presas o evadir depredadores.
El tono dorado, en cambio, elimina esta ventaja y podría haber puesto en riesgo su supervivencia al hacerlo más visible en el entorno marino.
Cómo logró sobrevivir
Pese a ello, el ejemplar hallado estaba sano y en etapa adulta, lo que demuestra su capacidad de adaptación. Los científicos creen que el tiburón encontró refugio en aguas turbias, cerca de la desembocadura de un río, donde la baja visibilidad habría funcionado como protección natural.
Según Naranjo, esta estrategia, junto con la escasez de depredadores en la zona y su comportamiento solitario, podría explicar cómo un animal con semejante coloración logró sobrevivir. El descubrimiento reafirma la resiliencia de la vida marina y la posibilidad de que existan aún variaciones genéticas desconocidas en los océanos.
