El gobierno de Venezuela puso en marcha un exhaustivo programa de relevamiento estructural en las regiones más golpeadas por los recientes sismos del 24 de junio. La iniciativa forma parte del plan integral de contingencia y reconstrucción implementado tras la catástrofe, que de acuerdo con los registros oficiales provocó el fallecimiento de 3.535 personas, dejó más de 16.700 heridos y causó daños de diversa consideración en casi un millar de construcciones a nivel nacional.

La denominada Comisión Presidencial para la Evaluación de Habitabilidad de Viviendas e Infraestructura confirmó el inicio de las tareas de campo luego de completar la capacitación técnica de un contingente de más de 2.800 especialistas. El cronograma de trabajo estipula la utilización de una metodología de diagnóstico rápido visual que clasifica los inmuebles según su nivel de peligro. Aquellas estructuras con daños severos que comprometan su estabilidad recibirán una etiqueta roja; los edificios con afectaciones intermedias o parciales serán catalogados en amarillo; mientras que las viviendas consideradas seguras o con deterioros superficiales se identificarán con el color verde.
Monitoreo de infraestructura crítica y apoyo internacional
El ingeniero a cargo de coordinar el operativo, Francisco Garcés, detalló que el propósito de estas inspecciones es consolidar un registro estadístico unificado que sirva de base para planificar la distribución de insumos, herramientas pesadas y mano de obra calificada en los sectores prioritarios. En paralelo, las cuadrillas técnicas ya efectuaron los primeros análisis de seguridad en la red de autopistas, terminales aeroportuarias y nodos logísticos del país con el fin de garantizar los corredores de abastecimiento. Asimismo, se anticipó que equipos internacionales se sumarán durante las próximas jornadas a las tareas de auditoría tanto en complejos habitacionales como en dependencias del Estado.



