El sector agropecuario expresó su preocupación ante la decisión del Gobierno de limitar la prórroga de la baja de retenciones únicamente a la cosecha fina, que incluye al trigo y la cebada, dejando fuera a cultivos clave como la soja, el maíz y el girasol. Las principales entidades rurales consideran que la medida debería extenderse a todo el complejo granario, en un contexto donde la rentabilidad sigue siendo frágil y la presión impositiva alta.
Desde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) señalaron que, si bien la decisión de reducir tributos es positiva para los cultivos beneficiados, resulta insuficiente si no alcanza al resto del sector, en especial en un momento clave como el actual, en el que se define la planificación de la próxima campaña agrícola.

El Gobierno había anunciado que la rebaja temporal en los derechos de exportación se mantendría hasta el 30 de junio, fecha en la que volverían a aplicarse los porcentajes previos, lo cual genera incertidumbre entre los productores. Desde el agro advierten que la decisión de limitar la prórroga a ciertos cultivos puede afectar la inversión y la toma de decisiones en otras áreas productivas.
En paralelo, el campo también respondió a las declaraciones del presidente Javier Milei, quien en días pasados instó a liberar la siembra ante una posible suba de retenciones. Según plantean desde las entidades, la comercialización de granos sigue un ritmo normal, determinado por factores estructurales como el vencimiento de contratos, obligaciones financieras y ciclos de cosecha, más que por una especulación deliberada.
Además, rechazaron la posibilidad de pedir una devaluación del tipo de cambio, por entender que esa medida tendría un impacto negativo sobre toda la economía. En cambio, reiteran que el camino para mejorar la competitividad del sector pasa por reducir la carga impositiva, especialmente en un escenario marcado por los altos costos de producción y una economía aún frágil.



