El cometa 3I/ATLAS, de origen interestelar, volvió a ser visible después de cruzar detrás del Sol y sorprendió a los astrónomos por una aceleración detectada en su movimiento. El fenómeno fue observado por expertos del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA y distintos observatorios internacionales.
Durante su perihelio, el punto más cercano al Sol, el cometa alcanzó una velocidad de 68 kilómetros por segundo. Ahora se aleja a más de 58 km/s, en dirección a Júpiter, antes de abandonar definitivamente el sistema solar hacia comienzos de 2026.

Los especialistas explicaron que esta aceleración podría deberse tanto al efecto gravitacional del paso cercano al Sol como a la pérdida de agua y gases de su superficie, que actúan como una suerte de propulsor natural.
Con una antigüedad estimada en 10 mil millones de años, 3I/ATLAS es uno de los objetos más antiguos observados. Contiene grandes cantidades de agua, lo que refuerza la teoría de que este elemento esencial para la vida es común en el universo.



