Desde septiembre de 2024, el empleo asalariado registrado en el sector privado sufrió una fuerte caída, con una pérdida cercana a los 127.000 puestos de trabajo, según datos oficiales de la Secretaría de Trabajo. Solo tres sectores lograron mostrar signos de mejora: comercio, agropecuario y pesca, que en conjunto generaron poco más de 44.000 nuevos empleos, insuficientes para compensar la retracción general.
A pesar de la creación de unos 50.000 puestos de trabajo en esos sectores, la pérdida en actividades clave como la construcción y la industria manufacturera marcó una tendencia negativa que continúa agravándose.

Desde la asunción del presidente Javier Milei, la destrucción del empleo formal llegó a cerca de 95.000 puestos, con la suspensión de la obra pública afectando especialmente al sector de la construcción, que lideró las pérdidas laborales.
Este retroceso contrasta con la dinámica positiva registrada durante la última década, donde entre 2012 y 2023 el empleo asalariado privado creció a un ritmo promedio de 30.000 puestos por año. Sin embargo, los dos últimos años reflejan una reversión que supera los 115.000 empleos menos.
Precarización laboral: un problema creciente
La precarización se profundiza con el notable aumento de trabajadores independientes bajo el régimen de monotributo, que creció un 58,8% y ya suma más de 2,1 millones de personas sin derechos laborales plenos.
En marzo de 2025, siete de los catorce sectores monitoreados registraron caídas en la cantidad de empleos. Las mayores pérdidas se concentraron en industria manufacturera, construcción, agropecuario y enseñanza, mientras que comercio, gastronomía y servicios personales lideraron los escasos avances en el mercado laboral.
