El mercado laboral mendocino atraviesa un escenario complejo. Según los últimos datos de la Secretaría de Trabajo de la Nación, Mendoza registró una caída interanual del 3,4% en el empleo asalariado privado durante marzo de 2026, una cifra que la ubicó entre las provincias con mayor destrucción de puestos de trabajo formales del país.
El informe, elaborado a partir de los registros del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y difundido este miércoles por el Sol online, muestra que la provincia pasó de contar con 255.000 trabajadores privados registrados en marzo de 2025 a 246.000 en el mismo mes de este año, lo que implica la pérdida de alrededor de 9.000 empleos formales.
Aunque el retroceso se enmarca en una tendencia nacional, Mendoza exhibió un desempeño más negativo que el promedio del país. A nivel nacional, el empleo registrado cayó 1,2% interanual, mientras que la reducción en el sector privado fue del 1,5%.

Un mercado laboral en transformación
Especialistas coinciden en que la caída del empleo no responde únicamente a una desaceleración económica. Detrás de los números aparece un proceso de reconversión productiva que está modificando la estructura del mercado laboral argentino.
Las actividades vinculadas a la minería, la energía y la economía del conocimiento continúan expandiéndose y demandan perfiles cada vez más especializados, mientras que sectores tradicionales enfrentan mayores dificultades para sostener niveles de empleo y salarios competitivos.
Este fenómeno comienza a reflejarse también en movimientos migratorios internos hacia provincias con fuerte desarrollo de proyectos mineros y energéticos, como San Juan, Neuquén y Salta.
Salarios que no alcanzan
La pérdida de empleo no es el único dato preocupante. Los salarios del sector privado formal continúan corriendo por detrás de la inflación.
Durante marzo de 2026, la remuneración bruta promedio alcanzó los $2.207.129, con una suba interanual del 31,6%. Sin embargo, la inflación acumulada para ese período fue del 32,6%, lo que implicó una nueva caída del salario real.
La remuneración mediana se ubicó en $1.540.251 y registró un incremento interanual aún menor, del 28,1%, profundizando la pérdida de poder adquisitivo para una parte importante de los trabajadores.
Pymes y construcción, entre los sectores más afectados
El deterioro del empleo también genera preocupación en el sector empresario. Distintos relevamientos muestran que una parte significativa de las pequeñas y medianas empresas evalúa reducir personal o ya realizó ajustes en sus plantillas durante los últimos meses.
La construcción, una de las actividades con mayor capacidad de generación de empleo, atraviesa además un contexto marcado por la paralización de la obra pública y la retracción de inversiones privadas, factores que impactan directamente sobre las empresas vinculadas a la actividad.
A esto se suma un mercado laboral cada vez más competitivo, donde las empresas priorizan perfiles con mayores niveles de productividad y demoran nuevas incorporaciones ante la incertidumbre económica.
Consumo debilitado y cambios en los hábitos de compra
La desaceleración del consumo aparece como otro de los factores que condicionan la recuperación del empleo. El menor poder de compra de los hogares, combinado con el elevado costo del financiamiento, limita la actividad comercial y reduce las posibilidades de expansión de muchas empresas.
Paralelamente, el crecimiento del comercio electrónico y la transformación de los hábitos de consumo obligan a los negocios tradicionales a adaptarse a nuevas dinámicas para sostener su competitividad.
Los sectores que más empleo pierden
A nivel nacional, las mayores caídas interanuales del empleo asalariado privado se registraron en minería (-5,7%), industria manufacturera (-4%), intermediación financiera (-3,7%) y comercio (-1,9%).
En contraste, algunas actividades lograron expandir su nivel de ocupación. Entre ellas se destacaron pesca (+5,8%), construcción (+1%), agricultura, ganadería y silvicultura (+0,7%) y suministro de electricidad, gas y agua (+0,6%).
Pese a estas mejoras sectoriales, el balance general continúa siendo negativo. Los datos muestran que el empleo asalariado privado mantiene una tendencia descendente desde septiembre de 2023, con una breve recuperación durante el último trimestre de 2024 y una nueva etapa de retroceso que se profundizó a lo largo de 2025 y durante el primer trimestre de 2026.
En Mendoza, la combinación de menor empleo formal, salarios rezagados frente a la inflación y cambios estructurales en la economía plantea uno de los principales desafíos para la recuperación económica de la provincia.
