Tras usar el café molido después de filtrar por agua para tomarlo durante el desayuno o la merienda se suele tirar a la basura ya que no se encuentra otra función o utilidad después de sacarlo de la cafetera. Al contrario, sirve como composta para nuestras plantas.
Además, el café molido usado sirve para crear un pesticida natural que va alejar los bichos y animales de nuestras plantas, asegurando así que no sean atacadas por el entorno que las rodea todo el tiempo.
Hay que tener en cuenta que el café molido y los residuos de la infusión son ricos en nutrientes que pueden mejorar la calidad del suelo en el que crecen tus árboles frutales. Al agregar estos restos al compost o directamente en la base de las plantas, estarás proporcionando una fuente natural de nitrógeno, uno de los nutrientes esenciales para el desarrollo de cualquier planta.
Al añadir los residuos de café al compost o directamente en la base de tus árboles, mejoras la calidad del suelo, haciéndolo más fértil y aumentando su capacidad para retener la humedad. Además, el café contribuye a un mejor drenaje, ideal para prevenir encharcamientos que podrían dañar las raíces.

Es importante destacar que el olor del café actúa como un repelente natural para algunas plagas, como hormigas, caracoles y otros insectos que podrían dañar tus árboles frutales. De esta manera, puedes proteger tus plantas sin el uso de pesticidas químicos.
Por otro lado, los residuos de café atraen a lombrices y otros microorganismos beneficiosos para el suelo. Las lombrices ayudan a descomponer la materia orgánica, lo que mejora la estructura del suelo y, a largo plazo, incrementa la fertilidad de la tierra.
Para usar el abono de café, viértelo alrededor de la raíz de cada planta y remueve ligeramente la tierra para que se integre mejor al suelo. Gracias a sus propiedades naturales, este abono es ideal para plantas como rosas, arándanos, frutillas, fresas, azaleas, hortensias y rododendros.


