Flybondi ha suspendido un 20% de sus vuelos en noviembre, afectando a miles de pasajeros, y continúa con cancelaciones en diciembre. La aerolínea justificó estas cancelaciones por problemas operativos derivados de la compleja cadena de suministro internacional y los pagos al exterior, lo que provoca demoras en la reparación y mantenimiento de aeronaves. Además, las restricciones cambiarias, aunque en parte relajadas, siguen generando dificultades económicas. A pesar de la crisis, Flybondi aseguró que no tiene cancelaciones programadas y presentó un plan operativo ante las autoridades.

Intervención del Gobierno Nacional
Ante la creciente preocupación por la frecuencia de las cancelaciones, el gobierno nacional intimó a Flybondi a presentar un plan correctivo para mejorar su operatividad. La Secretaría de Transporte y la ANAC están evaluando el plan presentado por la aerolínea para determinar si cumple con los estándares necesarios para reducir significativamente las cancelaciones y garantizar la calidad del servicio. Si no se cumple con las expectativas, el gobierno advirtió que podría imponer multas y, en última instancia, retirar permisos para operar rutas.

El conflicto sindical de los pilotos
En paralelo a la crisis operativa, Flybondi enfrenta un conflicto interno con sus pilotos. La Asociación de Tripulantes Aéreos de Flybondi (ATAF) presentó una queja formal a la gerencia por las desigualdades laborales entre los capitanes locales y los contratados bajo el régimen ACMI (Aircraft, Crew, Maintenance and Insurance), especialmente aquellos provenientes de España, Brasil y Portugal. Los pilotos argentinos denuncian que trabajan menos horas y ganan menos que sus colegas extranjeros, lo que ha generado descontento y podría derivar en protestas o acciones legales si no se resuelven las demandas laborales.
ATAF resalta que, mientras los capitanes argentinos vuelan un promedio de 53 horas mensuales, los pilotos extranjeros contratados bajo el régimen ACMI realizan hasta 80 horas. Esta disparidad no solo afecta la remuneración, sino que también genera tensiones en la moral del equipo. Además, los tripulantes extranjeros disfrutan de mejores condiciones laborales en términos de transporte, alojamiento y alimentación, lo que ha incrementado el malestar entre los pilotos nacionales. La aerolínea aún no ha respondido de manera satisfactoria a los reclamos de ATAF, lo que ha intensificado el conflicto interno.
Desafíos para Flybondi
La situación de Flybondi pone en duda su viabilidad a largo plazo. Las cancelaciones recurrentes, el descontento de los pilotos y las dificultades operativas siguen afectando a la aerolínea, a pesar de los esfuerzos por mejorar la programación y la incorporación de tripulación extranjera. El gobierno de Milei, que promovió la desregulación del sector aéreo, se encuentra ahora interviniendo para asegurar la calidad del servicio, lo que pone de relieve la tensión entre la liberalización del mercado y la necesidad de supervisión estatal para garantizar un servicio adecuado para los pasajeros.


