Los mercados energéticos globales registran una jornada de extrema volatilidad. El precio del petróleo cae fuertemente en todo el mundo tras la confirmación oficial del histórico acuerdo de paz alcanzado entre Estados Unidos e Irán, que se sellará formalmente el próximo viernes 19 de junio en Suiza.

La principal causa de este desplome es el anuncio de la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz sin peajes y el fin del bloqueo naval norteamericano, una medida que garantiza la libre circulación de buques cisterna y amenaza con inundar el mercado con una masiva oferta de crudo.
El crudo Brent, referencia europea, opera en torno a los 83 dólares y busca perforar la barrera de los 80 dólares. El petróleo WTI, referente estadounidense, cotiza en los 80 dólares, también con una tendencia marcadamente a la baja.

El estrecho de Ormuz es considerado la arteria marítima más crítica para el comercio de combustibles global, ya que por sus aguas transita casi el 20% del consumo mundial de petróleo. Las restricciones que pesaban sobre esta zona mantenían los precios con una prima de riesgo elevada. Con la orden de apertura total emitida por la Casa Blanca, el mercado reaccionó descontando los peores escenarios de desabastecimiento.
La histórica flexibilización de las tensiones diplomáticas, ratificada por la mediación de Pakistán, cambió por completo las proyecciones energéticas. Los especialistas advierten que la presión bajista podría intensificarse, reconfigurando el valor de las naftas a escala global.
