Después de 57 años, Daniel logró abrazar a su padre, José, gracias a un examen de ADN realizado por el Registro Provincial de Huellas Genéticas, un programa que permite a los mendocinos conocer su origen biológico. El reencuentro fue posible a través de la iniciativa impulsada por la Dirección de Derechos Humanos.

Daniel supo que era adoptado y, durante más de 15 años, buscó datos sobre su identidad sin resultados, hasta que el 16 de mayo se incorporó al programa y descubrió la existencia de su padre. José, por su parte, reveló que le habían dicho que su hijo había fallecido y agradeció emocionado la posibilidad de reencontrarse.

Desde el Gobierno destacaron que la base de datos genética de Mendoza es una de las más importantes de Latinoamérica y ya permitió resolver 15 casos solo en lo que va del año. Las autoridades instaron a quienes tengan dudas sobre su identidad a acercarse al programa para obtener respuestas.



