Una familia entera internada. Al día siguiente, otra. En total, 16 personas afectadas, la mayoría niños. El escenario se repite en un mismo barrio de Las Heras, donde las condiciones precarias de calefacción dejaron al descubierto una amenaza silenciosa: la intoxicación por monóxido de carbono.
El hospital Carrillo, centro de referencia provincial, viene registrando un aumento alarmante de este tipo de cuadros. En lo que va del año, se atendieron 42 pacientes intoxicados, superando ampliamente los 25 registrados en todo 2024. La mayoría de los casos graves requieren análisis específicos para medir el nivel de monóxido en sangre, y en los últimos días el criterio de internación se activó por duplicado.
La tragedia también se hizo presente en Maipú, donde una madre y su hijo de 14 años fueron hallados muertos en su vivienda. El único sobreviviente fue el padre del adolescente.
El monóxido de carbono, un enemigo invisible
No tiene color, ni olor, ni sabor, lo que lo convierte en un asesino silencioso. Se produce por combustión incompleta de artefactos como estufas, braseros o calefactores a gas mal ventilados. Por eso, los especialistas insisten: la prevención es la única barrera real.


